lunes, 7 de abril de 2014

Ramas de Yggdrasil: Ramas de Yggdrasil: Se abre el grupo.

Ramas de Yggdrasil: Ramas de Yggdrasil: Se abre el grupo.: Bienvenidos a Ramas de Yggdrasil, aquí se da inicio a una nueva pagina donde difundiremos un ambiente artístico en el cual podrá particip...

martes, 26 de febrero de 2013

Samhradh, Samhradh

Verano, verano

Verano, verano, la leche de los terneros,

¡nos hemos traído el verano con nosotros!
Verano amarillo de claras margaritas,
¡nos hemos traído el verano con nosotros!


Bábóg na Bealtaine, maighdean an tSamhraidh,
Suas gach cnoc is síos gach gleann,
Cailíní maiseacha bán-gheala gléasta,
Thugamar féin an samhradh linn.
Samhradh, samhradh, bainne na ngamhna,
Thugamar féin an samhradh linn.
Samhradh buí na nóinín glégeal,
Thugamar féin an samhradh linn.
Thugamar linn é ón gcoill chraobhaigh,
Thugamar féin an samhradh linn.
Samhradh buí ó luí na gréine,
Thugamar féin an samhradh linn.
Samhradh, samhradh, bainne na ngamhna,
Thugamar féin an samhradh linn.
Samhradh buí na nóinín glégeal,
Thugamar féin an samhradh linn.
Tá an fhuiseog ag seinm ‘sag luascadh sna spéartha,
Áthas do lá is bláth ar chrann.
Tá an chuach is an fhuiseog ag seinm le pléisiúr,
Thugamar féin an samhradh linn.
Samhradh, samhradh, bainne na ngamhna,
Thugamar féin an samhradh linn.
Samhradh buí na nóinín glégeal,
Thugamar féin an samhradh linn.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Peregrinaje

La historia de las palabras condensa muchas veces la historia de la experiencia humana. Sorprende constatar, por ejemplo, que la palabra latina de donde surge nuestro término “pedir” es petere que en latín, además, quiere decir “dirigirse” o “ir en una determinada dirección”. Así que “pedir” e “ir” son acciones hermanas y el peregrinar es el mayor paradigma de esto. “Peregrino” deriva de peregre que significa “afuera, en el extranjero” ya que, en alguna medida, “peregrinar” quiere decir alejarse de la propia casa y exponerse al riesgo del camino, a la inclemencia del tiempo, a la fatiga y al esfuerzo.
En una perspectiva antropológica, el homo religiosus tiene razones para hacer del peregrinaje una dimensión vital fundamental: la conciencia primaria de dependencia de Otro (que le da el ser y lo rescata de la muerte) lo pone en constante tensión hacia la búsqueda del significado y de la unidad de la vida.
La fundación teológica del peregrinaje se encuentra en los libros del Antiguo Testamento (Génesis, Éxodo, Deuteronomio), pero su sentido se actualiza en el Nuevo Testamento. El “peregrinaje” está presente desde el primer momento en la vida de Jesucristo: María y José viajan de Nazaret a Belén y, por eso, Jesús nace como “forastero”; el viaje de los Reyes Magos es cifra del primer peregrinaje de los pueblos del mundo hacia Jesús…


Durante la Edad Media el peregrinaje se consolida como una parte importante de la vida del cristiano. La movilidad constante de la sociedad cristiana medieval tiene relación con esto. Pero, lejos de tratarse de una voluntad de huida, el peregrinaje constituía un viaje definitivo guiado por la voluntad de construir un centro estable en medio de la inestabilidad del mundo. Es una búsqueda de “definitividad”, de certeza de la salvación eterna, conjugada con la stabilitas loci (“estabilidad de lugar”). Tres peregrinaciones son las más importantes por sus destinos: lejos, hacia oriente, Jerusalén (Tierra Santa, de “Ultramar”); en el centro de Europa, Roma, ciudad de San Pedro, cabeza de la Iglesia; hacia el extremo occidente, Santiago de Compostela (Galicia) donde estaba enterrado el Apóstol hermano de Juan. De estos tres destinos se derivan nombres especiales para los caminantes: palmeros, romeros y peregrinos (jacobeos, jacobípetas), respectivamente. Acaso la peregrinación a Santiago haya sido la más popular de todas:

“En la dura ascesis que impone el camino; en esos treinta kilómetros repetidos a diario, haga frío o calor, con hambre y sed; en los muchos peligros y en el hospedaje incierto, el peregrino está reviviendo siquiera un poco el sacrificio de la Cruz. […] A lo largo del Camino es frecuente que los peregrinos decidan acompañar su marcha con canciones. Evocando en ellas todos los momentos de su peregrinaje, desde el día de partida hasta el de regreso, y recordando las ciudades y las iglesias por las que han pasado y, por supuesto, su llegada a Compostela, los caminantes expresan con espontaneidad su fe, sus alegrías, sus penas y sus miedos. Cuando simplemente se sienten muy cansados de caminar y entonan una estrofa para aliviar su fatiga, recuperan el ánimo y el brío y les pesa menos su soledad de viajeros por tierras extranjeras, E Ultreia, esuseia! / Deus aia nos! (‘¡Adelante, arriba, Dios nos ayude!’) era uno de los estribillos, que, lanzado casi como un grito de reconocimiento entre ellos, encendía los corazones de los devotos caminantes” (J. Roux, 2004. Los Caminos de Santiago, p.80)

El peregrinaje, como puede verse, empezó a ligarse a la figura del martirio (testimonio de Cristo hasta dar la vida).


También hay una estrecha relación, ya desde los orígenes, entre el peregrinaje y el culto de las reliquias. La veneración de reliquias (cuerpos y pertenencias de santos y mártires) hizo que proliferaran las devociones y peregrinaciones locales. A veces son las mismas reliquias las que se transforman en “peregrinos”: los cuerpos y restos de los santos salían a los caminos, a visitar a sus fieles. Un aspecto de esta relación entre la búsqueda y recuperación de reliquias y el peregrinaje, es el fenómeno de las Cruzadas que, entre los siglos XI y XIII, se entendieron como una nueva especie de “peregrinación armada”, con una voluntad de rescate de lo sagrado y un valor salvífico.


El que no peregrinaba caminando, podía también servir a Dios hospedando y cuidando de los caminantes. San Benito escribió para sus monjes: “Que todos los huéspedes [peregrinos] que llegan sean recibidos como Cristo, porque Él mismo dirá: Era forastero y me recibisteis. Apenas se anuncie un huésped, que el superior o los hermanos vayan a su encuentro con toda atención de caridad: recen juntos e intercambien el abrazo de paz…” (Regla de San Benito, 53).

Sin proponérselo, los peregrinos medievales cumplieron la función de difusores de la fe y de la cultura, ya que tejían “tramas de información” en una suerte de Universidad popular itinerante. Por esto, Juan Pablo II destaca que los peregrinos del camino de Santiago han sido los primeros depositarios de la conciencia europea. No hay verdadera civilización sin peregrinos, porque no hay cultura (conciencia de pertenencia a un pueblo) sin esa tensión de búsqueda hacia un significado total.


La cultura cristiana, por eso, consolidó dos términos figurados para expresar la condición de todo ser humano. El hombre es siempre un homo viator, “hombre de camino”, hombre que “viaja” en esta vida. Su condición es la de una constante peregrinatio vitae (“peregrinación de la vida”). “Esperen un camino, no un milagro”, dice L. Giussani, aunque en el camino se den milagros inesperados…


Y yo, Santiago, que este año no puedo peregrinar físicamente a Nuestra Señora de Luján, ofrezco mis fatigas de este tiempo como “piedras y durezas del camino” hacia Jesús. Y les pido, amigos que peregrinan, que recen también por mí.
Septiembre 2011

jueves, 25 de agosto de 2011

Hymnus Creationis

Eru, vel Ilúvatar, creavit Arda, id est, terram et creaturas in ea incolentes...




Ea! Lindo Illuvatar, lindo Ea, pellia, pellerin
Im menel, im Arda, mano Eru
Vilya, Nar, Nen, Kemen, lindo Ea!


( música y letra de Carvin Knowles; In Elven Lands. Jon Anderson)

Salve Earendel, de los Ángeles el más luciente




Eala Earendel, engla beorhtast,
ofer middangeard monnum sended,
and sôðfæsta sunnan leoma
torht ofer tunglas, þu tîda gehwane
of sylfum þe symle inlîhtes!
(Cynewulf, Crist)

O jubar, angelorum splendidissimum,
super orbem terrarum hominibus missum,
radium verum solis,
supra stellas lucidum, qui omni tempore
ex te ipso luces!

Salve Earendel, de los ángeles el más luciente,
sobre la tierra media a los hombres enviado,
y verdadero rayo del sol,
brillante sobre las estrellas, ¡tú todo el tiempo
resplandeces por ti mismo!




domingo, 31 de octubre de 2010

An Eala Bhan ("El cisne blanco")

Canción tradicional escocesa compuesta por Dòmhnall Ruadh Chorùna para su amada, Mhagaidh Nic Leoid, durante la Batalla del Somme en la Primera Guerra Mundial.

Esta es la última estrofa (la que empieza en el minuto 3:39), con su traducción más abajo.

...
Oidhche mhath leat fhein, a ruin,
Nad leabaidh chubhraidh bhlath;
Cadal samhach air a chul
Do dhusgadh sunndach slan
Tha mise 'n seo 's an truinnsidh fhuar
'S nam chluasan fuaim bhais
Gun duil ri faighinn as le buaidh -
Tha 'n cuan cho buan ri shnamh.

Cantada aquí por Julie Fowlis:



...
Buenas noches a ti, amor,
en tu tibia cama, perfumada de flor:
que tengas un sueño tranquilo,
y que despiertes con salud.
Yo estoy aquí en la fría trinchera,
con gritos de muerte en mis oídos,
sin esperanza de regresar con victoria-
el océano es demasiado ancho para nadar.

sábado, 15 de mayo de 2010

El adiós de Aragorn



“But let us not be overthrown at the final test, who of old renounced the Shadow and the Ring.
In sorrow we must go, but not in despair. Behold! we are not bound forever to the circles of the world,
and beyond them is more than memory, Farewell!”
“Estel, Estel!” she cried, and with that even as he took her hand and kissed it, he fell into sleep.”

(“The tale of Aragorn and Arwen”, The Lord of the Rings)




[Aragorn:]

Henos aquí ahora en la última orilla,
como aquella de Mithlond que vio partir a Frodo
hacia Tierras de Ocaso, hacia el Reino Bendito
a través del vinoso Belegaer, el Mar Ancho;
heme aquí ahora, llegado a la última orilla,
pero ésta es más áspera y el mar es más ignoto,
más misterio el Misterio que aguarda al otro lado.

Mas no muere el amor porque no nos veamos...
rboles, S. Martiarena)

Namárië, oh namárië, guerreros de mis días,
si tres es Compañía, nosotros fuimos Pueblo,
Nación de los valientes que batalla en el campo
contra el Ojo Maligno que marchita la Tierra.
¡Oé!, lanza y escudo, espadas y caballos
opusimos en huestes frente al mismo Morannon:
la Noche se hizo Día, el día que luchamos.

No cubráis las cabezas con luto y con cenizas:
cenicientos los puertos de donde zarpa el barco,
será blanca la orilla que vea al otro lado.
Todo lo gris muere, mas renace en fulgor blanco,
como el sabio Mithrandir que cayó en el abismo,
y fue resucitado por misteriosa mano.

Oh, no muere el amor porque no nos veamos...

En batallas de hierro contra el Negro Enemigo,
otra fuerza –no Frodo– lo sostuvo en su viaje,
otra fuerza –no yo– guió mi espada y mi mano.
Acaso sea la misma la que ahora me lleva
y preserve mi vida en un cielo lejano.
Acaso nos veamos en las salas eternas,
un lugar más allá del Palacio de Mandos.

Reconstituí la Espada y el Reino y la Esperanza,
ya Narsil está entera, ya está en trono mi Eldarion:
mi tarea cumplida, ya se aleja mi barco.

Mas no muere el amor porque no nos veamos...


(Pero lágrimas corren por sus blancas mejillas
cuando toma la mano de su Estrella querida).


[Arwen:]

Estel, ah Estel,
espada sombría,
en casa de mi padre
conocí mi desdicha
(amada de un mortal
en inmortales días),
y esperé tu llegada
como el alba del día.

¿Quién llenará mi copa
al final de mi vida?


[Aragorn:]

Arwen, oh Arwen,
élvea hermosura,
bajo el bosque de umbras
abracé tu cintura.
¡!, ojos bellidos
de la honda tristura,
ojos me han esperado
en la espera más pura.

Namárië, oh Arwen,
Reina siempre florida,
no beberé más la copa
que tú me escancias, querida,
hasta que vuelva a beberla
contigo en el nuevo Día.


Mucho más hay que recuerdos,
más allá de esta vida.